DESARME CUMPLIDO

Prise de parole de Michel Tubiana en tant qu’Artisan de la paix lors de la “Journée du désarmement” du 8 avril 2017 devant 20 000 personnes rassemblées à Bayonne pour l’occasion.

Lecture du “Manifeste de Bayonne” par Louis Joinet et Susan George lors de la “Journée du désarmement” du 8 avril 2017, accompagné.e.s sur scène d’une centaine de personnalités soutenant l’initiative.

En 2016, frente al bloqueo en el que se encontraba el proceso de paz en el País Vasco desde hacía 5 años, tres personalidades procedentes de la sociedad civil (Michel Berhocoirigoin, Jean-Noel Etcheverry “Txetx” et Michel Tubiana) se pusieron en contacto con la organización clandestina ETA y le pidieron que dejara en sus manos la responsabilidad de su arsenal.

Durante ese intercambio de correspondencia, ETA confirmó a los tres artesanos su compromiso en favor del proceso de paz y les confió la puesta en marcha de un desarme controlado, ordenado y verificado.

El 16 de diciembre de 2016, en Louhossoa, 5 personas procedentes de la sociedad civil se disponían a dejar fuera de uso el 15 % del arsenal de la organización armada ETA. Fueron detenidas por la policía francesa y liberadas bajo control judicial después de una fuerte movilización la población local. De hecho, al día siguiente de las detenciones, 4000 personas se manifestarían por las calles de Baiona para pedir su liberación inmediata e intervenciones llegadas de todas partes subrayarían la necesidad de seguir con el desarme hasta el final. Se les dio el nombre de “Artesanos de Paz”.

Cerca de 700 cargos electos de País Vasco Norte de todas las sensibilidades políticas (derecha, izquierda, ecologista, abertzale), entre ellos la totalidad de parlamentarios y la gran mayoría de alcaldes, le pidieron al gobierno francés “que se comprometiera con el proceso de desarme y con la resolución integral del conflicto”.

El 8 de abril en Baiona, cientos de Artesanos de la paz organizaron el desmantelamiento de la totalidad del arsenal de ETA. Fue el “Dia del desarme” que reuniría en Baiona a 20 000 personas para apoyar esta etapa decisiva y para pedir que las demás consecuencias del conflicto (convivencia, reconocimiento y reparación de las víctimas, situación delo/as presos/as vascos/as) también encuentren solución.

Por primera vez en lo que a este tema se refiere, el gobierno francés se desmarcó de la intransigencia y el inmovilismo de Madrid e hizo saber su intención de no obstaculizar el desarme que, efectivamente, se desarrolló sin ningún problema. La actitud del gobierno fue saludada en todas partes del País Vasco, independientemente de etiquetas políticas.