ANALISIS DE LA SITUACION

Algunos
números

El conflicto, tanto el de carácter político como el armado, es responsable de numerosas heridas que siguen doliendo.

Como consecuencia de este conflicto, miles de personas han padecido el exilio o la cárcel y, hoy en día, 316 personas siguen estando presas. Para poder avanzar en el proceso de paz, es indispensable que los exiliados vuelvan a casa y que los/as presos/as sean liberados, ya que si queremos alcanzar a paz debemos tratar y solucionar las consecuencias del conflicto.

En la actualidad[1] , hay 316 presos/as vascos/as en España y Francia:

  • 68 en Francia, repartidos/as en 20 cárceles
  • 240 en España, repartidos/as en 40 cárceles
  • 2 están encarcelados en el País Vasco Sur
  • 1 en un módulo de maternidad
  • 5 están recluidos/as en sus domicilios.

Algunos han sido liberados, no porque los Estados francés y español hayan dado un paso en el sentido de la resolución sino porque simple y llanamente han cumplido íntegramente su pena.

Hoy en día, si se aplicara la ley, 43 preso/as estarían fuera:

  • 21 de ellos/as porque padecen enfermedades graves
  • 14 de ellos/as porque en Francia podrían beneficiarse de la liberación condicional
  • 8 de ellos/as porque en España, siguiendo la legislación europea, podrían obtener una absorción de pena

Por otra parte, como no hablar del alejamiento y del aislamiento que padecen los/as presos/as vascos/as. Son sus familiares y allegados los que padecen directamente sus consecuencias, como lo demuestra el accidente que sufrió una de las familias que fue de visita hace dos semanas. Hay que recordar que son ya 16 las personas fallecidas como consecuencia de ese trato que se aplica específicamente a los/as presos/as vascos/as.

[1] Base de datos del 4 de octubre de 2017

Régimen de excepción

La condición de preso/a supone privación de libertad, pero a los/as presos/as vascos/as se les priva sistemáticamente de las atenuaciones de pena previstas por la ley. Pensamos que, para empezar, es importante acabar con esta situación. Ese primer paso podría darle un nuevo impulso al proceso.

Los/as presos/as
enfermos/as

La situación de los/as 21 presos/as que padecen enfermedades graves e incurables es extremamente preocupante. La cárcel es, sencillamente, un espacio insalubre, y no es la privación de libertad la que genera enfermedades sino factores fáciles de corregir como son la higiene, la alimentación, la superpoblación y la falta de asistencia sanitaria de calidad que hacen que el querer mantenerse en buen estado de salud se convierte en una lucha casi imposible. Estos últimos años, los estados francés y español se han opuesto sistemáticamente a la liberación de presos/as vascos/as.

Tomemos como ejemplo la situación del preso Ibon Fernandez de Iradi encarcelado en Francia en la prisión de Lannemezan. Padece esclerosis múltiple y pide que su pena sea suspendida por razones médicas, en estricto cumplimiento de la ley del 4 de marzo de 2002, la llamada ley Kouchner. Se le ha denegado tal solicitud: una vez más por razones políticas.

Estos dos últimos años la justicia francesa ha liberado a dos presos/as: Lorentxa Guimon, que padece la enfermedad de Crohn y Oier Gomez enfermo de cáncer de tipo sarcoma de Ewing y para el que su pronóstico de vida era de 6 meses.

El alejamiento
y la dispersión

Los/as presos/as vascos/as, aunque tengan el derecho de cumplir sus penas en una cárcel cercana a su domicilio, son deliberadamente llevados a cárceles situadas a cientos de kilómetros de su entorno social y afectivo. Ver mapa. Esa política no viola únicamente los derechos fundamentales de los/as presos/as, también les impone a sus familiares y amigos un castigo añadido, condenándolos a realizar cada fin de semana viajes agotadores y peligrosos de miles de kilómetros para una visita que solo dura 40 minutos. La política de dispersión ya ha causado la muerte en carretera de 16 familiares y allegados y tiene también grandes repercusiones económicas.

Solicitudes de
liberación condicional

Aceptar una solicitud de liberación condicional, es pura y simplemente aplicar la ley francesa. Esta dice que, pasado en prisión un cierto plazo (2/3 de la condena o una cierta cantidad de años en el caso de penas que incluyen un periodo de seguridad), todo/a preso/a tiene derecho a solicitar su liberación condicional. Para ello debe constituir un expediente y el juez toma su decisión en función de ese expediente.

Hoy en día, está claro que la mayoría de las solicitudes cursadas por los/as presos/a vascos/as son rechazadas por razones políticas; asimismo esos argumentos políticos aparecen en las sentencias. De hecho, los expedientes depositados para las solicitudes de reinserción están muy bien elaborados y no existe ninguna razón para que sean rechazados. Aun así, los jueces parisinos manifiestan abiertamente su desprecio hacia el proceso de paz y los argumentos esgrimidos para rechazar las solicitudes no dejan lugar a dudas.

Entre esos presos, 3 están condenados a cadena perpetua: Jakes Esnal, Ion Kepa Parot y Txistor Haramburu. Llevan 28 años encarcelados. Es indispensable obtener su liberación lo antes posible, ya que estando cumpliendo una pena indefinida podrían estar presos hasta el día de su muerte.